Proyecto Voluntariado "Filmarte"


Es una propuesta de cine-debate, en la que se han seleccionado películas que serán trabajadas en escuelas y espacios no formales del campo educativo. Este dispositivo busca la interpelación y puesta en tensión de saberes tanto universitarios como los de aquellos otros actores que conforman la comunidad educativa formal (inicial, primaria, terciaria y universitaria) y no formal (ludotecas municipales y asociaciones civiles).

1 de diciembre de 2010

Trabajo Final. Rosario Tellería

No es mi propósito hacer un análisis crítico sobre el dispositivo cine-debate implementado en el Voluntariado Universitario denominado “El cine como relato para construir miradas”, ni sacar conclusiones sobre su implemento a lo largo del año, simplemente me interesa contar que hice yo de esta experiencia, que me sucedió a mi con ella.
Cuando me enteré de la posibilidad de participar del Voluntariado, no pensé en cómo esta experiencia iba a pesar en mi curriculum, no me pregunté el significado de ser voluntaria, no cuestioné de donde viene, ni dudé por requerir más cursado que el resto de los seminarios; sino que me dije: -“Ya está, éste es el momento, ¿si no lo hago ahora, acompañada por profesionales, cuándo? ¿Si no salgo ahora al campo entonces cuándo? La facultad me estaba brindando esa posibilidad y estaba en mí aprovecharla o no. Facilitó muchísimo mi elección el amor que tengo por el séptimo arte y las ganas de conocerlo como dispositivo, pensando a esta herramienta desde la perspectiva de Deleuze como –“(…) máquina de hacer ver y para hacer hablar (…) y además es un sí mismo, una invitación de participación colectiva. No es una herramienta, la cual, nosotros elaboramos, para llevar a cabo una determinada intervención, sino, por el contrario, es con el dispositivo, que se genera un encuadre de trabajo, donde los implicados, convocados, interpelados, participan de una manera activa en concretarlo.”- . El programa del Voluntariado entiende al cine como relato para construir miradas que exige una elaboración y el tránsito de la imagen a la idea o significación. –“De esta manera, el sujeto espectador (ver una imagen) se asume creador de la idea-contexto (ya que en su mirada construye significaciones) (…) El lector de la imagen es la comunidad educativa contribuyendo así a la instalación de un dispositivo de participación comunitaria de sujetos activos, de corte preventivo”- . Tarea preventiva pensada no como anticipación, ni como la mera información brindada al servicio de la comunidad; sino como “(…) una construcción en un tiempo determinado y con una especificidad en





torno al área en la que se sostenga la práctica”- . Esta propuesta preventiva tiene como postulado fundamental la idea de que el malestar es algo inherente a la estructura psíquica, éste no puede evitarse ni evadirse. Por lo tanto, es importante que el sujeto pueda alimentarse de instrumentos que le permitan convivir con ese desequilibrio fundante, que pueda operar creativamente, que pueda salir del lugar de pasividad resaltando sus potencialidades.
Lo primero que sentí fue una mezcla de miedo y ansiedad. Miedo ante lo desconocido y ansiedad por atravesar esta nueva experiencia.
El grupo que se armó, alumnas y profesores, fue muy agradable e interesante. No solamente formamos parte alumnas de la materia de este año, sino que también participaron chicas que cursaron el año anterior, incluso alumnas pertenecientes a otras facultades de le UNR, como Antropología y Ciencias de la Educación, cosa que hizo que los debates fueran mucho más atrayentes y enriquecedores.
En la primera parte del año los encuentros fueron quincenales y en cada uno de ellos intentábamos mirar una película para luego generar un debate, mirar entendido como posibilitador de construir un nuevo sentido, a diferencia del ver que responde a una cuestión meramente fisiológica, en tanto percepción. En los debates posteriores a cada película surgía lo que cada uno miró, desde donde miró y reflexionábamos sobre donde pasar este film y en que lugares o grupos no. En algunos encuentros, algunas de las ideas mencionadas pudieron articularse con algo de la teoría que la materia nos brindaba o teoría que excedía a la materia en sí. En otros, nos quedamos sólo con las nuevas construcciones sin poder darle un sustento teórico. Desde mi atravesamiento hubo encuentros emotivos, divertidos, algunos angustiantes y otros muy esperanzadores.
Como nos encontrábamos cada quince días, a los profesores les pareció conveniente implementar el foro virtual como otro espacio para continuar con los debates. Este dispositivo comenzó funcionando muy bien pero al quinto o sexto debate




armado la participación comenzó a decaer. No puedo dar una explicación a esto, quizás porque el año académico estaba más avanzado y las exigencias comenzaron a aumentar,
no lo sé, lo único que sé es que no se debió por falta de ideas, o por ya no saber que decir; siempre quedaba alguna idea dando vueltas, siempre quedaba algo por expresar,
quizás algo no sabido por nosotros pero a mi me daba la impresión de que algo quedaba por fuera del debate. Finalmente, se decidió cerrar el foro.
Antes de comenzar formalmente con las salidas al campo, surgió la posibilidad de realizar una prueba piloto del dispositivo en la Escuela Media Nº 258 Soldados Argentinos, institución donde uno de lo docentes trabaja habitualmente. Pasaríamos el documental Pochohormiga de Francisco Matiozzi con dos quintos años. Esta actividad nos sirvió no solamente para poner en funcionamiento el dispositivo sino también para ver como cada uno de nosotros se sentía con él. Particularmente me sentí muy cómoda y tranquila, eso no significa que antes de ingresar a la institución no haya tenido los típicos miedos y nervios, pero una vez que estuve en contacto con los chicos y con la manera de trabajar me sentí relajada. Pude conocerme a mí misma en una situación así, darme cuenta como soy frente a un auditorio, que posición tomo, como trato de expresarme. Por otro lado, quede gratamente sorprendida con el grupo de los chicos. Hacía tiempo que no tenía contacto con adolescentes y la verdad tenía cierto prejuicio ante ellos, consideraba que se nos iba a ser difícil generar su atención y que quizás no les interese el documental, por su género en sí o por la historia que contaba. Me equivoqué, los chicos miraron el documental atentamente y a la hora del debate la mayoría participó aportando su mirada ante la historia, su propio sentido. Frente a este buen recibimiento de los jóvenes, la profesora de literatura, que presenció la actividad, nos invitó a realizar nuevamente la experiencia pero en este caso con una película traída por ella, relacionada con la currícula de su materia. Así fue como, en quince días, volvimos a la escuela y proyectamos la película argentina Cautiva de Gastón Biraben, historia que relata el momento en que una adolescente descubre ser hijas de desaparecidos y que las personas que dicen ser sus padres no lo son realmente.
Luego de las vacaciones de invierno fuimos armando un cronograma con las actividades prácticas ahondando en la manera de ingresar a las instituciones, tomando en cuenta tres momentos: el diagnóstico del grupo que participaría de la experiencia, la



selección del film (que depende exclusivamente del diagnóstico y de los objetivos a los que se apunta) y la evaluación sobre el encuentro. Dependiendo de los convenios con las instituciones, algunos encuentros se pudieron llevar a cabo mientras que otros no. Por mi parte, además de las idas a la Escuela nº 258 participé del espacio realizado con alumnas de la carrera Profesorado en Ciencias de la Educación. El encuentro se generó en la materia Tecnología Educativa, de segundo año. Proyectamos un capítulo de Los Simpsons denominado “Bart se saca una z”, en el cual frente al despido de la anticuada maestra, un nuevo docente llega al curso con herramientas super modernas y divertidas
para enseñar. La experiencia fue nuevamente grata y amena, pudimos pensar el rol del docente hoy en día y la implementación de las nuevas tecnologías en el aula.
En los últimos meses de la experiencia yo sentí que la cosa se fue pinchando: los encuentros quincenales se comenzaron a postergar, las idas al campo se fueron complicando y, particularmente, mis horarios no me ayudaron para poder participar de nuevas experiencias. Pero esto no impidió sentirme muy contenta ante lo vivido, primero una satisfacción personal por haberme animado, y segundo una satisfacción plena con el grupo formado, la buena predisposición de todos, la manera de trabajar y el respeto mutuo permanente.
Por otra parte, en cuanto a las entrevistas realizadas a alumnos que cursaron y no el Voluntariado puedo decir que noté un gran entusiasmo y una gran alegría por parte de la alumna que lo curso, en la entrevista comentó lo mucho que le gusto la experiencia y lo enriquecedora que para ella fue, ya que proviene de otra carrera (Antropolgía) y en ella no hay tantas prácticas sino más bien investigación. En cuanto a la alumna que no lo curso, atestiguó que no lo hizo por una cuestión de gusto personal, realizó el seminario virtual de Cecilia Bixio. La convenció no solamente lo virtual (que no requiere el cursado en la facultad) sino también el tema: "Los cuentos de hadas como mediadores para la intervención del psicólogo en el campo de la educación”, ya que considera posible una futura práctica con niños. También planteó que la cantidad de carga horaria que tiene el Voluntariado hizo que no lo tomara como opción además de su preferencia por el otro seminario.
Mi paso por el Voluntariado finalizó pero eso no quiere decir que el proceso se termine. Desde mi punto de vista, este es un proyecto a largo plazo, mi pasaje por él



forma parte del primer paso de un camino bastante largo por recorrer. Todo lo vivido sirve, tal vez nuestra experiencia sirva para reformular algunas cuestiones teóricas del dispositivo, tal vez ayude a pulir asuntos organizativos, tal vez eso no sabido que yo sentía que quedaba por decir en los debates es el motor que hace que sigamos buscando nuevas maneras de accionar en el tan complicado y vertiginoso campo de la educación y al igual que Galeano con la utopía lo podemos usar para seguir caminando…
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario